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Lo que aprendí en 2009
31/01/2010 , 03:48:35 pm | Catalogado en Educación y Sociedad, Ambientes Personales de Aprendizaje (PLE)
Me prometí que no dejaría que terminara el mes de Enero sin completar mi reflexión sobre lo que aprendí el año anterior, la cual de hecho es muy importante para aclarar ideas y descubrir nuevas cosas en las que podría (o debería) profundizar. También siento que es algo que en realidad necesito, pues mi perspectiva en este momento es algo pesimista, y tal vez regresar sobre lo que ocurrió en el año me permita ver muchas cosas en su justa dimensión.
2009 fue un año con menos tensiones que 2008, o al menos, con tensiones de otra naturaleza. Fue el primer año en el que no tuve una vinculación laboral estable, lo cual trajo consigo un altísimo nivel de incertidumbre, que todavía estoy tratando de aprender a manejar. Sin embargo, al mismo tiempo 2009 fue tal vez el año en el que más viajé, y estuvo lleno de oportunidades de ver otras realidades, de ir más allá de muchos estereotipos, y de empezar a descubrir una complejidad que había sido invisible durante mucho tiempo.
Continuación:
Como parte del ejercicio, lo primero que decidí hacer fue regresar hasta el post que escribí a finales de 2008, con las lecciones aprendidas de ese año, lo cual resultó un ejercicio muy interesante, pues pude ver cómo muchas de las ideas y tensiones que estaban expresadas allí empezaron a resolverse, de alguna manera, a lo largo de 2009. Como punto de partida, aquí están algunas de las preguntas de ese momento:
- Para qué estamos "educando"? Para satisfacer las necesidades del mercado? Para aumentar la competitividad del país? Para tener personas íntegras? Será que los currículos de nuestros programas académicos en realidad "producen" personas íntegras?
- Por qué pensamos que, como educadores, es nuestra misión controlar y regular? Para muchos de nosotros hay, en este momento, una fuerte inquietud frente a conservar el "control" en nuestro salón de clase / curso.
- Cómo lograr que entendamos que este es un problema de todos? Que lo que está en juego no es cuánto podemos ganar ni cuánto podemos descansar o disfrutar, sino el futuro de nuestros niños y jóvenes y, por qué no, de toda nuestra especie?
Y algunas ideas (o principios?) de acción que empecé a hacer visibles:
- No es suficiente con poner paños de agua tibia sobre el mundo que tenemos. Tenemos que ser mucho más ambiciosos.
- Lo fundamental es transformar los paradigmas de cada uno respecto a cómo y en dónde aprendemos. Lo fundamental es desarrollar nuestra autonomía, nuestra autodeterminación, nuestra independencia, nuestro sentido crítico. Lo fundamental es perseguir nuestra felicidad (sin entenderla como la satisfacción de deseos consumistas o hedonistas) y convertirnos en mejores seres humanos (en seres humanos íntegros y coherentes), desde un punto de vista espiritual (sin confundir lo espiritual con lo religioso).
- Una educación virtual escolarizada no es la respuesta para una verdadera transformación de nuestro sistema. [...] Necesitamos empoderar a nuestros ciudadanos. Necesitamos convertir en aprendices responsables y críticos a nuestros ciudadanos. Y aprender/consumir contenido para una evaluación no es la mejor manera de hacerlo. Nuestro planeta requiere personas íntegras, que no sólo sean excelentes profesionales, sino seres realmente honestos en su hacer, no sólo en su discurso.
- Es necesario agilizar la traducción de materiales en otros idiomas, como medio para estimular nuevas discusions en nuestra comunidad.
- No estoy obligado a tratar de convencer a nadie de lo que pienso. Basta con vivir de la manera que considero adecuada, y convertirme en el cambio que quiero ver en el mundo. Con eso es suficiente. Al final, sólo necesitamos atrevernos a hacer lo que consideremos correcto, sin expectativas de cambiar el mundo, y al mismo tiempo sin temor a las consecuencias.
Curiosamente, hace un par de días Cristina comentó en un post de hace algún tiempo lo siguiente:
"Me parece muy interesante el punto de vista que planteas acerca de la educacion en la actualidad, creo que todo esta escrito, dicho y publicado, pero ....cómo iniciamos el cambio en la mentalidad de los docentes, qué puente le proponemos para que ellos sean los primeros en abrirse a las nuevas opciones y a la velocidad con que todo se mueve"
Y eso trae a mi mente, obviamente, la importancia de ir más allá del discurso y experimentar con formas de poner en práctica esos principios sobre los cuales uno supone que debería vivir. La buena noticia, creo, es que 2009 estuvo lleno de oportunidades en las que pude poner en práctica todas esas ideas (o al menos, la mayoría de ellas). Pero vamos por partes.
2009 empezó con una reorganización de mi blog, con la cual intenté dar más relevancia al contenido. A estas alturas, empiezo a sentir que lo que tengo todavía es demasiado "pesado" visualmente, así que es probable que (cuando tenga tiempo) me mueva a una plantilla mucho más limpia, que haga más sencilla la lectura.
Lo más importante del inicio de año, no obstante, fue una reflexión sobre algunos de los errores que creo haber cometido mientras me desempeñaba como profesor universitario, diseñador instruccional y luego gerente de un proyecto nacional en el Ministerio de Educación. Un elemento central de ese Mea Culpa se refería a la importancia de tener activo un "mecanismo de corrección":
En los últimos meses he descubierto la gran dificultad asociada a decir "me equivoqué". Mas aún cuando lo que percibo como algo equivocado ha generado (y sigue generando) procesos y perspectivas de trabajo futuro. Tal vez lo más evidente para mí, en este sentido, tiene que ver con el área de objetos de aprendizaje. Me inquieta sobremanera que a nivel nacional (y tal vez latinoamericano) estemos atrapados en una discusión interminable sobre una definición, sobre asuntos de interoperabilidad, o sobre cómo 'evaluar' estos materiales. Me inquieta porque todos esos recursos y esfuerzo humano podrían dedicarse a problemas más críticos, que estamos dejando de lado.
Me inquieta que quienes se encuentran en la situación de liderar estos temas no tengan información suficiente (como me ocurrió a mi) para tomar las mejores decisiones posibles, si tal cosa existe. Estamos ante una responsabilidad inmensa como para no mantener activo de manera permanente un sistema personal de "corrección de errores" que nos permita ver más allá de cómo nos gustaría que fuera el mundo, para trabajar con el mundo real que nos rodea.
El problema, al menos para mi, es que ese mecanismo de corrección puede convertirse en algo paralizante. La duda respecto al sentido de lo que se hace puede retardar la toma de decisiones, lo cual es igualmente nocivo. Sigo buscando un equilibrio entre las dos cosas, y mi impresión es que esa tensión es la misma que subyace a la discusión reciente en la blogósfera canadiense sobre Educación Abierta: ideología versus pragmatismo. ¿Cómo encontrar un equilibrio entre la búsqueda del sentido (la ideología) y la toma de decisiones (lo pragmático)?
Lo que resulta un tanto inquietante, como lo he expresado en otras ocasiones, es que con alguna frecuencia uno encuentra, a todo nivel, personas muy comprometidas en lograr ciertos indicadores (que representan el mayor nivel de pragmatismo) pero que no cuestionan la ideología que subyace a esos indicadores. Al menos a nivel gubernamental, los indicadores terminan siendo definidos por alguien externo a los procesos (digamos, "planeación" o "presidencia"), y presentados como aquello que "debe lograrse", pero sin espacio alguno para la discusión.
Mientras estuve en el MEN, siempre intenté mantener abierta la discusión frente al sentido de lo que hacía. Y lo que descubrí es que es los indicadores se pueden convertir en un logro adicional, no en el fin último por el que se trabaja. Pero es necesario hacerlo de manera deliberada. Ahora, es claro que cuando me refiero a "sentido", estoy hablando de lo que tenía sentido para mi, no de algo negociado con una comunidad más amplia. Yo podría argumentar que mi perspectiva es "más informada", pero el problema de fondo sigue presente. Y eso sería algo que encontraría más adelante en el año.
Enero fue un mes complicado porque dependí casi todo el tiempo del Eee para poder trabajar (pues mi portátil se quemó durante el EduCamp que hicimos en Bogotá en Noviembre), y eso dificultó enormemente la posiblidad de completar las actividades de mi especialización. Igual, eso no impidió que reseñara un didáctico video que muestra cómo funciona el protocolo TCP/IP, y que no había visto antes.
El final de Enero y la primera parte de Febrero estuvieron "saturados" por el reporte de mi asistencia a la conferencia TED. Fui uno de dos colombianos que asistimos por primera vez al evento, y sin duda fue una experiencia memorable. Ahora, no tiene mucho sentido repetir aquí lo que ya está contenido en los posts que generé durante el evento y en la recopilación final de ideas que compilé en la presentación que hice para la Red Virtual de Tutores.
Sin embargo, sí debo decir que fue un evento inspirador en muchos sentidos, que pone a prueba la capacidad de consumo de información de los asistentes, y que al final me dejó con una clara sensación: cambiar el mundo es sólo cuestión de hacerlo. No obstante, a lo largo del año mi percepción de esto fue cambiando, y a este momento es, digamos, menos positiva: no es tan difícil cambiar el mundo. Cambiarlo para bien, esa es otra historia.
Esa distinción es importante, sobre todo en estos tiempos en los cuales asociamos muchos de nosotros hemos empezado a asociar la noción de "cambiar el mundo" con los logros (si podemos llamarlos así) de personas como Bill Gates o Steve Jobs, y con la aparición de empresas como Google o Facebook. ¿Han cambiado esas personas y organizaciones el mundo? Sin lugar a dudas. ¿Es el mundo un mejor lugar ahora (obviando la discusión de qué es "mejor", lo cual tiene infinidad de respuestas)? No estoy seguro. ¿Tenemos más tecnología en nuestro entorno? Es innegable. ¿Vemos una mejora sustancial en los procesos políticos y sociales de nuestro planeta gracias a la tecnología? Me temo que no.
Así que una conferencia como TED termina siendo un excelente mecanismo para informarse acerca del rumbo que toma la tecnología y para inspirarse en el trabajo e ideas de otros. Sin embargo, la neutralidad política de TED hace que su mensaje deje por fuera un componente esencial de nuestra sociedad, el cual de hecho limita enormemente la aplicación e impacto en nuestro entorno local de las ideas que la conferencia difunde.
Como se sugería arriba, a final de 2008 pensaba en la importancia de la traducción. Esto se volvió una actividad bien importante para mi en 2009, como se veía en mi post de productos, en buena medida motivado por el anuncio que se hizo en TED del Proyecto de Traducción Abierta, del cual hice parte muy activa antes de su lanzamiento oficial. El asunto es que, incluso con el sorprendente trabajo que han hecho cientos de traductores voluntarios, la penetración de las charlas TED en el entorno (esto es, si puedo juzgar como representativo mi entorno personal) es todavía marginal. Una vez más, puedo ver que los contenidos, aunque son importantes, no van a marcar una diferencia por sí solos.
En ese sentido, la experiencia de TED puede resultar inspiradora, pero requiere de una distancia crítica frente al efecto real que ha tenido hasta el momento. El punto es que es mucho más lo que tenemos que hacer todavía, no sólo en referencia a TED sino en muchos otros aspectos. La duda es si todo lo que hagamos llegará a ser suficiente para lograr un cambio tangible en nuestro entorno. Lo que eso demuestra es que no he logrado apropiar lo suficiente el último principio que enunciaba a finales de 2008.
Estas dudas ya empezaban a aparecer en un post de Marzo, en el cual trataba de evidenciar en dónde me encontraba en ese momento. Ese post se refería a varios fantásticos libros que había tenido la oportunidad de leer hasta ese momento (How Children Learn y How Children Fail, de John Holt, y The End of Education: Redefining the value of school, Amusing ourselves to Death, Teaching as a subversive activity y Conscientious Objections: Stirring Up Trouble About Language, Technology and Education, de Neil Postman). Un fragmento de ese post:
...aunque no es lectura, no puedo dejar de mencionar a TED, que representa cuatro días de una intensa y reveladora actividad intelectual que toca muchas de las áreas de la actividad humana, y que deja a cada asistente con una sensación muy fuerte de posibilidad. Sí es posible cambiar el mundo, tenemos la capacidad, tenemos la tecnología, y a veces sólo nos falta atrevernos a hacerlo.
Pero en ese sentido, veo ahora que estoy transitando un camino con dos calzadas. Mientras TED me habla de posibilidad, y de lo que tiene sentido hacer (desde una perspectiva planetaria, podemos decir), por otro lado estoy permitiendo a mi cerebro comprender lo que otros han dicho sobre los problemas y alternativas del sistema educativo, y estoy experimentando buena parte de estas difíciles problemáticas en carne propia, como estudiante que soy en la actualidad.
¿A dónde me lleva eso? Confieso que no lo tengo muy claro. Por un lado está la apremiante necesidad de ir más allá del último canto de sirena de la tecnología, para concentrarse en lo que tiene sentido desde una perspectiva global, y por otro la sensación recurrente de que mis percepciones pueden estar equivocadas, sensación que es confrontada por las cosas que veo reflejadas en muchas de las iniciativas que encuentro a mi alrededor, que siguen demasiado concentradas en fragmentar el conocimiento en áreas, y en perpetuar (de manera consciente o no) las relaciones de poder que definen los roles que vemos en nuestras instituciones educativas.
...Mi intención es empezar a poner en práctica en el muy corto plazo muchas de las ideas y convicciones que he desarrollado, plasmándolas en lo que me gustaría fuera un ejemplo demostrativo de cómo hacer un "curso" que no esté orientado al contenido, ni a las competencias disciplinares, sino al desarrollo de la autonomía y el sentido crítico sobre un área de estudio específica.
Pienso ahora que fue precisamente la realización de ELRN y de GRYC, así como algunas situaciones que viví en mi especialización, las que me sirvieron como "cable a tierra" y me llevaron a poner en tela de juicio el alcance de esas posibilidades de las que TED habla.
Entre Febrero y Mayo, mi participación en el proyecto de traducción de charlas TED me permitió vivir de primera mano una experiencia de colaboración desestructurada que de alguna manera reflejaba muchas de las ideas que traté de expresar en mi presentación sobre Colaboración y TIC, y sirvió para recordarme la gran diversidad de significado que existe en los países de habla hispana. Aunque tenemos mucho en común, las pequeñas diferencias en ocasiones hacen que los esfuerzos de localización de contenido sigan siendo importantes. Todo el proceso me recordó, una vez más, la inmensa (y a menudo invisible) importancia que el lenguaje tiene en nuestras vidas. Importancia sobre la cual no hablamos, y que de hecho muchos no comprendemos.
En Marzo, conseguí poner en limpio una serie de reflexiones sobre un documento titulado Opening Education: 2020 and beyond. Aunque no soy objetivo, por supuesto, debo decir que es uno de mis posts favoritos de 2009, pues pone en evidencia una serie de problemas que no había hecho tangibles antes (al menos no de una manera tan contundente), y que tienen todo que ver con una inquietud recurrente que tengo en estos días, acerca del impacto real de lo que hemos hecho en los últimos años en nuestro entorno. Algunos fragmentos del documento:
[El documento de FutureLab] representa una diferencia sustancial con los plazos de visión. En Colombia lo más cercano que tenemos a esto es el documento de visión 2019 y el Plan Decenal de Educación que llega hasta 2016. De ahí para allá, hasta donde sé, no nos estamos imaginando nada. Estamos hablando sobre las estructuras educativas para los próximos 50 años? No que yo sepa. En lo referente a currículo, lo predominante aún es la propagación del enfoque por competencias, que debería quedar en los próximos años integrado también a la educación superior (sin mayor discusión acerca de su propósito de fondo). En cuanto a lo tecnológico, la avanzada en este momento parecen ser los tableros "inteligentes" y los pilotos de computación 1:1 (un computador por estudiante).
Ahora, discusiones sobre el propósito y función de la educación para los próximos 100 años? No, nada de eso. El mayor empuje (para bien o para mal) está enfocado a generar programas de educación virtual (que en general terminan siendo más de lo mismo o peor, pero usando Moodle). En muchos de nuestros eventos académicos, la discusión sigue siendo sobre los "modelos pedagógicos" que pueden ser aplicados con tal o cual tecnología emergente (la tecnología móvil sigue de moda en estos días), o en conocer enfoques "novedosos", que en ocasiones resultan no sólo retóricos, sino incluso trasnochados cuando nos llegan. En muchos otros, la discusión termina volcada hacia la defensa de los derechos (o la palabra adecuada será intereses?) de grupos específicos. En todo caso, poco se está hablando de los fines de la educación para el corto y mediano plazo, y ni se diga para un plazo de 100 años.
En ese sentido, no puedo evitar pensar que estructuralmente tenemos una visión de muy corto plazo. Será que si hiciéramos un ejercicio serio de pensar los próximos 100 años de vida republicana (con las evidentes dificultades que ello implica, dada la incertidumbre que nos rodea), podríamos orientar mejor las decisiones y políticas de hoy (que de por sí están bastante afectadas por las emociones y pareceres de determinadas personas, que son aún más de corto plazo)? Qué tal si invitáramos a nuestros níños y jóvenes a imaginarse la educación que tendremos en 100 años, sin intervención alguna de adultos con intereses definidos (léase sin la intervención de profesores, directivos o cualquier otro personaje adulto que tenga su mirada puesta en cómo funcionan hoy las cosas -en el mejor de los casos-, o cómo funcionaban cuando ellos eran jóvenes -"todo tiempo pasado fue mejor", no? - )?
En estas épocas de elecciones, me pregunto si el ejercicio propuesto en el último párrafo tendrá sentido para alguno de nuestros candidatos (algunos de los cuales, hasta donde supe, no salieron muy bien librados de un conversatorio organizado por el MEN durante el Foro de la Pertinencia, en Octubre de 2009). Sin duda, sería una iniciativa bien compleja, y que corre el riesgo de quedarse en "letra muerta". Sin embargo, no puedo dejar de pensar en lo estimulante que resultaría para niños y jóvenes imaginar el futuro, y comprometerse con volverlo real.
Hay muchas otras cosas interesantes en el post, pero se quedarán mejor para otro que tengo en el tintero. He sido invitado por New Media Consortium y la Universidad Oberta de Cataluña a hacer parte del Comité Asesor del Informe Horizon para Iberoamérica, y pienso que las ideas que están allí son un buen punto de partida para una discusión crítica sobre el impacto real de la tecnología en nuestro entorno, sobre el cual podamos prever de manera sensata su desarrollo en el mediano plazo.
También hablé un poco acerca de la crisis económica, un post que generó una muy interesante respuesta de Gabriela, con la cual me he llegado a identificar mucho más a medida que avanzó el año. Al leer mi respuesta, me pregunto cómo reencontrarme con el optimismo realista que se alcanza a ver en ella... Caramba...
Y, a finales de Marzo, sin quererlo produje el post más agridulce que puedo recordar, relacionado con el uso de Twitter por parte de algunos de nuestros políticos. Fue mi primer encuentro frontal (por decirlo de alguna manera) con un sector de la blogósfera colombiana, y no puedo dejar de decir que me dejó más preocupaciones que otra cosa, debido al alto nivel de tensión que percibí alrededor de lo que escribí.
Debo confesar que mi primera reacción a uno de los comentarios que recibí tal vez habría aumentado mucho más esa tensión, y fue gracias a Marie que logré escribir una respuesta más constructiva. Fue realmente revelador descubrir que, para algunas personas, la discusión que se produjo no se trataba de aprender y de llegar a comprensiones conjuntas, sino de ver quién insultaba mejor al otro (lo cual trae a la cabeza la imagen del corrillo - Pelea! Pelea! -).
Ahora veo que este fue uno de esos puntos de inflexión de 2009, que poco a poco me mostraron una cara de la participación en línea que no había visto antes, y que me hicieron pensar acerca de los cambios generados por la tecnología en nuestro entorno. También contribuyó en mi creciente inquietud sobre las ideas (los memes) que pongo en público.
Luego de la presentación sobre Ambientes Personales de Aprendizaje (que retomé hace pocos días), dejé registro de algunas ideas de Postman sobre el cambio tecnológico. En ese post apareció una idea que ha ido cobrando fuerza en mi cabeza, y que aún no sé cómo amplificar de manera adecuada:
Hace rato tengo la sensación de que hemos llegado a pensar en nuestro sistema educativo en este sentido mítico. Es como si hubiéramos olvidado que es una institución/organización humana, diseñada por humanos y mantenida por humanos, y simplemente aceptáramos que "es" como "es". Lo preocupante con esto es que, como dice Postman, nos quita cualquier posibilidad de modificar efectivamente las cosas que necesitamos modificar...
En una perspectiva más amplia, pienso que vale la pena mantener presentes estas cuestiones. Sigo pensando que quienes tenemos acceso a todo esto, tenemos una inmensa responsabilidad de no actuar de manera ingenua frente a las aparentes bondades de la tecnología. Siempre hay otra cara, que a menudo no nos permitimos observar.
La duda que tengo en la cabeza es cómo convencernos de que es posible cambiar esos sistemas, y que no somos sólo parte de una tragedia que escapa a nuestro control. El problema es que yo mismo no estoy convencido de ello, así que eso dificulta el asunto...
En Abril, a causa de una afirmación pública de David Wiley, escribí un poco acerca del rol de las universidades en el 2020. Este es otro post que encuentro muy interesante al leerlo de nuevo, y que sigue teneiendo relevancia absoluta. Algunas ideas:
El punto es que no recuerdo haber escuchado esta discusión [sobre el futuro de las Instituciones de Educación Superior] en nuestro entorno. Lo más cercano que viene a mi mente es el documento de Visión 2019, que se refiere a la Educación Superior sólo para señalar que se espera tener un aumento de la cobertura para el momento de conmemorar nuestro segundo bicentenario (para llegar a una cobertura bruta de 50%). Por otro lado, el documento específico para el sector de la Educación, incluye lo referente a mejoramiento de la calidad y de la eficiencia del sector, en adición a la ampliación de la cobertura.
Pero, si se leen estos documentos, y se da una mirada rápida al panorama normativo actual, pareciera que las instituciones de educación superior no tienen que preocuparse en cuanto a su relevancia futura pues, a pesar de los grandes retos que plantean los documentos de visión de mediano plazo, el enfoque para atenderlos está completamente ligado a una visión de sistema en el que, si bien existen alternativas de formación para el trabajo, no hay otra opción para un estudiante sino obtener certificación de parte de una institución reconocida.
Así que lo que tenemos es una oportunidad de reinventar todo un sistema por fuera de la normatividad existente. Dado que nuestra educación superior sigue hablando en términos de "satisfacer las necesidades del mercado laboral", tal vez es el momento de imaginarnos una nueva forma en la cual ese 50% que estará "por fuera" del sistema formal en 2019, esté creando sus propias oportunidades laborales, que no dependan de haber pasado varios años en una institución educativa.
Si lográramos hacer tal cosa, la discusión sobre la relevancia de las instituciones para 2020 dejaría de ser, a su vez, relevante. Sería simplemente un asunto de oferta y demanda, o de "selección natural", para ponerlo en otros términos. Si un sistema alternativo termina siendo reconocido no sólo como válido, sino que demuestra un retorno a la inversión (en términos no sólo económicos, sino sociales e intelectuales) mucho más alto que el del sistema formal, nuestro entorno educativo puede cambiar dramáticamente. Los tiempos de crisis económica pueden ser un excelente caldo de cultivo para esto.
Así que un asunto que sigue en el aire (y del cual no se habla mucho), es qué va a ocurrir con ese 50% de personas que no esté cubierto por la oferta de Educación Superior en 2020. Es probable que iniciativas como Peer to Peer University y University of the People tengan algún impacto a nivel local, pero desde el punto de vista estructural siguen existiendo grandes dudas respecto a asuntos como la compensación económica de las personas involucradas, o el reconocimiento que tendrán (a nivel legal) títulos de instituciones más "alternativas", que de hecho llevan a una discusión mucho más amplia respecto al papel del Estado en todo esto. ¿Oportunidades para emprendedores? Montones.
Ahora, a riesgo de ser excesivamente pesimista, me pregunto si al final existirá una demanda suficiente para este tipo de soluciones. Si la situación económica se complica, la promesa de una "vida mejor" que está asociada a la educación superior (y al discurso de "la sociedad de la información") puede desvanecerse para un amplio sector de la población. Si a eso se suman una serie de factores culturales que han cambiado completamente nuestras prioridades y escala de valores como individuos, podemos estar ante una paradójica situación: Una sociedad con más necesidad que nunca de personas con conocimiento especializado, y una población que no ve en eso una respuesta a sus necesidades vitales. Un difícil panorama.
Mi actividad en las siguientes semanas es más visible en mi resumen de productos. Ahora, no está de más reiterar que el documento sobre mallas de gestión de contenidos me llevó a hacer una muy interesante exploración conceptual sobre diversos elementos que ayudaron a acercarme un poco más al área de teoría de redes y de análisis de redes sociales. Ante todo, veo ahora que el enfoque de ese documento intenta poner los contenidos (y el acceso a ellos) al servicio de las personas, y no al contrario. De hecho, ese documento contiene muchas ideas muy similares a algunas expresadas por Dave Pollard cuando se refiere a los procesos de Gestión Personal de Conocimiento (Personal Knowledge Management). Queda una vez más la duda de si alguna de las ideas expresadas allí llegarán a implementarse a nivel local.
Por su parte, la traducción del documento de Stephen sobre el futuro del aprendizaje en línea me brindó un panorama bastante realista de la evolución real del área en los últimos años, y me confrontó con el limitado crecimiento que todas estas ideas han tenido en nuestro entorno. Sería injusto desconocer que hemos hecho muchas cosas, pero sería ingenuo pretender que todo ese esfuerzo ha tenido un impacto de gran escala. Una y otra vez se hace evidente que, en general, la tecnología ayuda apenas a amplificar lo existente (lo bueno y lo malo), y que la transformación de prácticas está limitada a un sector marginal de usuarios. El gran problema es que resolver la brecha de acceso no implica de manera automática que las prácticas del grueso de la población se transformarán. Eso significa que nuestra relación con el aprendizaje y la educación seguirá siendo la misma, y que de hecho dependerá cada vez más de las presiones que la economía genere. Lo más probable es que el sentido utilitario del aprendizaje y la educación, en lugar de transformarse, se acentúe cada vez más.
A inicios de Julio me despedí de una expresión que me acompañó durante muchos años: Nativos digitales. Mi creciente recelo frente a expresiones como esta fue el punto central de ese post:
...empecé a percibir que la realidad era mucho más compleja de lo que las categorías de Nativos/Inmigrantes proponían, y que tal categorización podría estar siendo, a la larga, nociva para referirme a este tema desde una mirada educativa. Curiosamente, poco a poco empecé a percibir el asunto más como un 'boom' (hype, que es un término usado en inglés para referirse a cosas que están de moda, que a menudo son valoradas solamente por esa razón), en la misma línea de expresiones como 'la sociedad del conocimiento'.
¿A qué me refiero con esto? Para empezar, sería ingenuo pretender que no hay un cambio observable en algunos de nuestros jóvenes, o que la tecnología no ha cambiado de manera radical muchos aspectos de nuestra vida cotidiana. Pero promover estas ideas como una descripción de la realidad es, no sólo irresponsable, sino un tanto irrespetuoso (digo yo) con todas las personas que inmediatamente resultan 'excluidas' en la categorización.
...este no pretende ser un discurso tecnófobo, pues estoy convencido del profundo cambio que alguna tecnología puede generar en nuestras vidas (pues lo he vivido). Lo que encuentro muy importante señalar es que ese aspecto de los fines de la educación, sobre el cual poco hablamos y que refleja Visiones e Ideologías, es el que más afecta la práctica educativa, más allá de lo que cualquier teoría pueda decir. Peor aún, de lo que no hablamos es de aquello que no puede ser 'controlado' de manera directa por una construcción teórica (a menos que hablemos de psicología social, y a veces, de psicopatologías).
En esa medida, lo que ya no me suena mucho es seguir discutiendo sobre términos que NO tienen relación con los verdaderos problemas de fondo. Y la pregunta es ¿hasta dónde vamos a seguir promoviendo estos términos de moda? ¿Qué queremos lograr con ello?
...No es responsable, desde ningún punto de vista, descartar ideas que contradicen el boom tecnológico, o que llaman la atención sobre temas como el posible cambio en nuestra capacidad de atención (por causa de la tecnología), tan sólo porque no coinciden con lo que nosotros pensamos. Llamar a otros puntos de vista 'idioteces', 'estupideces' o 'boludeces' no enriquece el debate, sino que profundiza las brechas.
...Por todo lo anterior, desde el día de hoy le digo adiós a la expresión "Nativos digitales", pues nos lleva a pensar que el mundo funciona de una manera absolutamente simplista. Nos lleva a intentar comprender el mundo desde una perspectiva binaria, que nos hace olvidar la complejidad subyacente, y agrega una barrera artificial en el proceso de abordar los profundos problemas que enfrentamos como especie.
No necesitamos más figuras que, a partir de buzzwords y hype, nos vendan nuevas ideas deslumbrantes. Ahora más que nunca, necesitamos actuar de manera crítica, y ver más allá de la moda para empezar a crear un futuro más favorable para todos. Necesitamos preguntarnos de manera activa ¿qué pasaría si _agregue aquí el nombre de su teórico/escritor favorito_ estuviera equivocado? ¿Cuál es la evidencia que sustenta lo que _agregue aquí el nombre de su teórico/escritor favorito_ propone?
Mientras no lo hagamos, no estaremos en condición alguna de ayudar a desarrollar el sentido crítico en nuestros niños o jóvenes. Como tantas otras cosas, es algo que se aprende mejor mediante el ejemplo.
Curiosamente, en los meses siguientes pude ver un, digamos, 'renacimiento' de las ideas de Prensky en el entorno latinoamericano. Y de hecho, hace tan solo un par de días recibí en un mensaje de correo electrónico como adjuntos los artículos de Prensky, con una indicación de lo importantes que eran. Es curioso ver cómo ciertos memes se afianzan de tal manera que reaparecen una y otra vez, mientras que la evidencia que los refuta toma mucho más tiempo para difundirse.
De fondo, creo que este post refleja una creciente desconfianza (o será más bien un mejor sentido crítico?) frente a ciertas posturas especulativas. El ejercicio me hizo pensar en cuántas cosas de mi formación profesional acepté como "verdades", sin cuestionar su procedencia o validez. Como lo expresaría más adelante en varias presentaciones, lo que más inquietante me resultó fue percibir que el sistema educativo que viví me entrenó para "comer entero", y que cuando esta observación se extiende a muchas otras personas, tenemos un entorno en el cual las decisiones se toman según las habilidades de venta de tal o cual autor o experto, y no sobre la validez y pertinencia de sus afirmaciones. El sentido crítico que tanto nos interesa, puede ser el menos desarrollado por nuestro sistema.
En Agosto, con la excusa de una entrevista realizada por Jorge Peralta, de Universia Perú, terminé expresando algunas ideas acerca del futuro de la Educación Superior en la región:
- Uno de los grandes riesgos para la Educación Superior formal es que el sector productivo encuentre que es más efectivo (en términos de flexibilidad y oportunidad) gestionar sus propios procesos de formación, en lugar de acudir a un sector de Educación Superior que se ha mostrado resistente a adoptar en su quehacer muchas de las herramientas tecnológicas que hacen parte de la vida cotidiana de sus estudiantes (y trabajadores).
- El reto para las instituciones será ofrecer una experiencia presencial que en realidad agregue valor al estudiante, y que esté crecientemente relacionada con su práctica profesional (actual o futura). Esta búsqueda de valor agregado puede tornarse aún más difícil, pues el amplio acceso a la red puede llevar a una competencia directa de las instituciones locales con otras de todo el planeta.
- Es posible que lleguemos a ver una creciente tensión política frente al problema de la certificación, debido a una eventual (e inesperada) competencia entre el sector productivo y el sector educativo formal, y a aspectos como la necesidad de una homologación ágil de títulos ocasionada por el acceso de los estudiantes a un mercado educativo global.
- Podemos esperar en los próximos años una proliferación de soluciones de aprendizaje mixto (blended learning), a medida que las distintas instituciones exploren diversas formas de ofrecer a sus estudiantes una experiencia que integre tanto actividades presenciales como en línea, y que justifique la alta inversión que la Educación Superior representa para buena parte de nuestra población.
- Esto exigirá repensar el sentido del currículo y sus procesos de actualización los cuales, para seguir siendo relevantes en un entorno cambiante, tendrán que exhibir una creciente flexibilidad. Por supuesto, esto ofrece una alternativa a las instituciones educativas, y es concentrarse más en la conservación y propagación del conocimiento existente, y menos en la innovación y la creación de conocimiento nuevo. Esta decisión, consciente o no, tendrá un fuerte efecto en el futuro de cada institución.
- La tecnología ofrece, cada vez más, la posibilidad de permitir a cualquier persona aprender por su cuenta cualquier tema, así como de interactuar con amplias comunidades profesionales. Pero este es un potencial que, para ser aprovechado, requiere una percepción personal que entienda el aprendizaje como mucho más que la carrera de obstáculos en la que se han convertido muchos de nuestros programas académicos. Una duda es si llegaremos a aprovechar este potencial de la mejor manera posible. Si lograremos ir más allá de los usos básicos de socialización y entretenimiento. Este puede ser un fértil terreno de diferenciación para muchas instituciones: la creación de aprendices efectivos, y no sólo de estudiantes y profesionales.
La entrevista también me permitió abordar un poco el tema del rol del docente:
Tal vez el rol más importante que podría jugar el profesor es el de demostrar maneras efectivas de aprender. Una idea muy sencilla que he utilizado en diversos talleres con docentes de educación superior es que "todos somos aprendices". Entender esta sencilla idea a fondo tiene un fuerte efecto en la práctica profesional, en la medida en que reconocemos que como docentes no podemos (ni tenemos que) conocer todas las respuestas y que en realidad somos, así como nuestros estudiantes, miembros de una comunidad mucho más amplia que está tratando de construir tales respuestas.
Desde esta mirada, uno podría encontrar un nuevo significado para algunos roles. Un docente sería 'transmisor' no de contenidos, sino de prácticas específicas de aprendizaje (mediante el ejemplo); sería un 'mediador' entre un conjunto de aprendices y una comunidad profesional global, sin convertirse en el centro de ella; y sería un 'facilitador' en la construcción de soluciones a problemas importantes, a partir de su propia experiencia profesional.
Desarrollar este tipo de habilidades no se logrará mediante un proceso de formación tradicional, sino que requerirá repensar las experiencias de aprendizaje a las cuales nos exponemos, de manera que nos veamos obligados a evidenciar y confrontar nuestros propios imaginarios sobre la educación y el aprendizaje.
En Septiembre participé en el II Congreso Internacional “Nuevas Tendencias en la Formación Permanente del Profesorado”, por invitación del Instituto Estatal de Capacitación y Actualización del Magisterio de Coahuila (México). Ese evento dejó una seríe de posts (1, 2, 3, 4, 5, 6), conteniendo las ideas de muchos de los presentadores pero con poco análisis de mi parte.
Fue una muy buena experiencia, que me puso en contacto con la realidad de un sistema educativo que no conocía y que me permitió ver, de alguna manera, una gran cantidad de tensiones que a menudo resultan invisibles. También me permitió percibir, del algún modo, el estado general del discurso sobre la tecnología de los presentadores, y me expuso a ideas de personas que no había conocido antes.
En términos generales, podría decir que un sector de los presentadores se estaba referiendo a lo que yo llamaría problemas de fondo (el papel de lo ético en la formación, y el impacto que tiene en la construcción de identidad y de democracia, cuál ha sido el impacto de los programas de formación docente, la distancia entre el discurso y la práctica), otro sector a las problemáticas actuales del sector educativo mexicano, y otro más al papel que juega la tecnología aquí. En este último sector pude observar un nivel de discusión muy diferente al que percibí en OpenEd, y una evidencia de práctica que involucra de manera marginal muchas de las herramientas que, al menos para mi, son parte de mi vida diaria.
Lo que esto significa, de fondo, es que la realidad del área del aprendizaje apoyado con tecnología, al menos en nuestro entorno local, es muy diferente la que vivimos unos pocos practicantes. El Congreso fue un primer punto de alarma en este sentido, que se consolidó aún más con mi experiencia en ELRN. Los asuntos que me inquietan, (como la obsesión por establecer una nueva relación con el aprendizaje), que desde mi perspectiva deberían ser elementos naturales en un sistema educativo, son completamente ajenos a la realidad del grueso de la población.
Ahora, lo anterior no debería ser una sorpresa, pero confieso que me tomó desprevenido, y sumado al asunto de los "Nativos digitales", me llevó a pensar que la realidad que yo podía percibir desde el MEN, por ejemplo, era muy distinta a la que la mayoría de nuestros docentes y estudiantes perciben. Eso me llevó a una inquietante conclusión: la velocidad a la cual fluyen las iniciativas que se ponen en marcha desde un organismo como el Ministerio es muy pequeña, y después de casi 15 años de trabajo continuo, el mensaje que las personas de mi área (incluido yo) han intentado transmitir tiene un impacto, en el mejor de los casos, marginal. Por otro lado, la cantidad de "ruido" que existe en el ambiente (y de la cual hacen parte innumerables expertos y evangelizadores tecnológicos), y que se amplifica con la red, contribuye a distraernos de las discusiones de fondo. Para completar, esas discusiones de fondo siguen siendo muy teóricas, y no tenemos ejemplos suficientes que muestren cómo cambiar prácticas para reflejar de manera consistente esos convencimientos de fondo.
Lo cual es un problema a gran escala. En unos casos, esta situación lleva a que algunas personas tengan un enfoque demasiado pragmático (lo cual es además parte natural de la formación de un ingeniero o de un administrador, por ejemplo) y que pierdan de vista (o que ni siquiera se pregunten) por el sentido de lo que hacen. En otros casos, no se consigue ir más allá de la discusión, y entonces quedamos atrapados en la trampa de "cómo deberían ser las cosas", pero desde una perspectiva esencialmente teórica.
El punto es que las dos perspectivas, si bien no son irreconciliables, sí afectan el enfoque desde el cual se ponen en marcha innumerables procesos. Es radicalmente distinta la forma en la cual abordan el problema del aprendizaje con tecnología los grupos liderados por educadores de la forma en la cual lo abordan los grupos liderados por ingenieros. Y ni se diga cuando esa situación se escala al nivel directivo de una IES o de un Ministerio de Educación. Para bien o para mal, esas diferencias de enfoque son invisibles la mayor parte del tiempo, pero afectan (a veces de manera irremediable) el alcance y sentido de los procesos que se emprenden.
Uno esperaría que el trabajo interdisciplinario fuera la respuesta a este problema. No obstante, cuando se agregan al entorno las relaciones de poder y la fuerte jerarquización de muchas de nuestras instituciones, el problema se complica enormemente. Sin duda, este sigue siendo para mi un problema importante, pero no consigo ver una solución razonable. Como diría Marie, en realidad depende de que cada persona sea capaz de mirar hacia adentro e intente identificar las razones que motivan su comportamiento. El lío es que si esa es la condición de partida, tenemos serios problemas, pues son muy escasas las personas capaces de hacer tal cosa. Para la mayor parte de nosotros, todo lo que vemos son nuestros pensamientos y acciones, pero no conseguimos ver más allá de ellos.... En fin...
La parte final de mi año, además de un montón de presentaciones y escritos, estuvo marcada por el desarrollo de ELRN y GRYC, mis primeros cursos en mucho tiempo, que además tenían la particularidad de ser cursos abiertos. En este momento prefiero dejar para otro post una reflexión más detallada sobre esa experiencia, que aunque tiene relación estrecha con los problemas discutidos aquí, tiene un componente más "académico".
Como decía al inicio, me agrada ver que mis preocupaciones de final de 2008 se convirtieron en buena medida en acciones concretas. Los EduCamp que realicé, ELRN y mi trabajo voluntario como traductor, entre otras cosas, se convirtieron (para mi) en ejemplos de cómo poner en práctica esas ideas de empoderamiento, desarrollo de sentido crítico y autonomía que me inquietan enormemente. Estas son experiencias que requieren una evaluación juiciosa de mi parte, y que sin duda tienen un potencial de mejora enorme, que iré descubriendo por el camino. Esa fue una parte muy positiva de 2009.
La cara menos positiva tuvo que ver con el asunto del alcance, y el reconocimiento del impacto real de muchas de las cosas que he hecho en todo este tiempo. Es muy inquietante que sea tan limitado, pero es algo con lo que tengo que aprender a vivir. Cuestión de mantener la perspectiva y a expectativa bajo control...
En general, me alegra mucho sentir que, en muchos casos (pues siempre hay fallas) conseguí "Ser el cambio que quiero ver en el mundo". Ese es un reto que vivo cada día, y en el cual tengo que trabajar muchísimo más, sin duda. Pero para ello necesito sentirme, una vez más, tranquilo con lo que soy capaz de hacer, y comprender que mi responsabilidad llega sólo hasta mis acciones.
Tal vez me inquieta (y me molesta un poco) percibir que ser el cambio que se quiere ver en el mundo no es garantía de que el mundo cambie... Pero eso es algo que escapa completamente a mi control. Necesito comprenderlo y aceptarlo.
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3 comentarios
Alejandro
Me alegra que la laaaaarga aventura haya sido de tu interés.
@René,
Es cierto lo que dices, a muchos niveles. Otra forma de decirlo es que sólo somos capaces de ver en el mundo los patrones que hemos aprendido a ver. La duda que surge, obviamente, es cómo mantener la mente lo bastante flexible como para aprender a buscar nuevas cosas...
Gracias por comentar!
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