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Comentario de: Carlos Thompson [Visitante] · http://blog.chlewey.net
Lo que hacemos y escribimos en estos medios son, como bien lo dice, simples reflexiones. Pero cuando estas reflexiones salen a la luz pública y encuentran ojos y oidos que las compartan tal vez puedan ser una semilla de cambio.

Pero también hay otro punto de vista. Cuando somos sujetos de la autoridad (el alumno) no nos atrevemos a cuestionarla por el temor al ostracismo o a no cuadrar en nuestro grupo... pero cuando somos la autoridad misma (el profesor) ¿qué hacemos para motivar a que nos cuestionen?

Creo que no es solo el temor a perder la autoridad o el respeto, sino que desde la autoridad misma no nos atrevemos a romper el esquema por simple inercia.
17/12/2008 @ 16:35
Comentario de: Diego Leal [Miembro]
Hola Carlos,

Estoy de acuerdo en que un primer paso (un valioso paso) es compartir las reflexiones. En mi caso, no obstante, estoy sintiendo la necesidad de hacer algo concreto que cambie mi entorno inmediato (el aula en la que estoy como estudiante).

Estoy completamente de acuerdo en que el asunto va en dos direcciones. Es muy escaso (de hecho, no logro recordar ningún caso en mi vida escolar) encontrar un profesor que pida ser cuestionado. En realidad, yo iría un poco más allá en su pregunta y realizaría esta otra: ¿Estoy dispuesto a ser cuestionado?

Detrás de la simple inercia pueden esconderse más factores. Por ejemplo, abrir la puerta para el cuestionamiento significa abrir la puerta a algún nviel de desorden en el aula. Una clase magistral, dada por un "experto", es de algún modo ordenada, pues todo transcurre según el plan del profesor. No obstante, la posibilidad de cuestionar cosas tiene como consecuencia casi inevitable un diálogo que obliga a las dos partes a sustentar sus posiciones, lo cual puede tener efectos nocivos en el devenir de la clase (pues puedo terminar "atrasado en el tema").

Psicológicamente, no es fácil permitirse ser cuestionado, y mucho menos en un entorno en el cual, como usted bien lo indica, el profesor es "la autoridad misma" (curiosa frase). Lo que hacemos para motivar a que nos cuestionen depende directamente de nuestra apertura ante el cuestionamiento. Y esa apertura, al final, está condicionada por nuestras creencias, nuestros temores y nuestras inseguridades.

Así que tal vez estamos hablando, al final, de una inercia provocada por nuestro propio inconsciente, y esas son las más difíciles de abordar.

Gracias por comentar!
17/12/2008 @ 17:09

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