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Edupunk (desde una perspectiva .Edu.Co.Punk)
20/06/2008 , 06:47:23 pm | Catalogado en Educación y Sociedad, Educación, Transformación de la Educación
Ayer, escarbando entre muchas de las cosas que he dejado de leer (y gracias, como ocurre con frecuencia, a Stephen) me enteré de la discusión que lleva alrededor de un mes en la edublogósfera inglesa sobre el concepto de Edupunk. Jim Groom lo propuso en su blog, y ha tenido todo tipo de reacciones a favor y en contra. Para un poco más de ilustración, me tomé la libertad de traducir el artículo de Wikipedia que encontré en inglés, así que ahora Edupunk tiene una entrada en español (mi primer artículo en Wikipedia, además!). ![]()
Para no hacer oídos sordos, Dolors Reig, así como Lola Torres y David Vidal han hablado recientemente sobre el tema. Pero igual quiero hacer mi pequeño (aunque largo) aporte al respecto. Por lo menos, voy a usar este término como excusa para hablar de cosas que tengo en el tintero desde hace rato.
Continuación:
Para recopilar rápidamente lo que está ocurriendo con el asunto, Jim Groom propuso el término por primera vez, y además de los múltiples comentarios y resonancia que obtuvo entre las voces más difundidas de la blogósfera educativa, fue mencionado en Chronicle of Higher Education, lo cual le permitió llegar a una base de público mucho más amplia. Poco a poco, la discusión ha derivado hacia dos líneas un tanto divergentes: Por un lado, aquella que trata de justificar o desestimar la idea a partir de un análisis de lo que la etiqueta en sí misma significa; por otro lado, aquella que está refieriéndose a los aspectos políticos y económicos que subyacen a la discusión. Esta última es la que encuentro especialmente interesante para mi.
Groom propuso el término en un contexto muy específico: su molestia frente a que Blackboard (que en su última versión, hasta donde entiendo, "empaqueta" diversas herramientas 2.0) se apropie de las innovaciones tecnológicas y las ideas que la edublogósfera ha desarrollado y las venda como propias. Y ambienta esta molestia con su lectura de una novela llamada "The Glass Bees", de Ernst Jünger, lo cual lo lleva a preguntarse cosas que, a mi juicio, son las que constituyen el centro de esta discusión.
Dice Groom:
This passage brings into sharp focus a scary reality that often gets overlooked (or is it intentionally downplayed?) in educational technology, namely that the Utopian, blue sky ideas of technology as a singular harbinger of possibility and liberation ignores the cold and all-consuming role that capital plays in the shaping of technology as means of control. Now I understand that this struggle is by no means unilateral, and that for every instance of technology as a means to consolidate power for capital, there is another instance in which that same technology can be used to undermine the fallacious logic of capital’s vision of progress.
So the question that this book (as early as the introduction) immediately forced me to consider is where do I stand in this equation. More specifically, how do I understand the work I am doing in the field of EdTech when in [sic] comes to the intersection of progress, power, and the voracious appetite of capital to co-opt and re-package the labor of others as its own, patented, insanely expensive, proprietary product?Este pasaje [de la introducción al libro, escrita por Brian Sterling, que indica que Jünger entiende que la tecnología es buscada no para acelerar progreso sino para intensificar poder, como muchas personas de la línea de estudios CTS sugieren] enfoca claramente una realidad inquietante que a menudo resulta ignorada (o es intencionalmente desestimada?) en la tecnología educativa, y es que las ideas Utópicas de la tecnología como un heraldo singular de oportunidad y liberación ignoran el rol frio y acaparador que el capital juega en la configuración de la tecnología como medio de control. Ahora entiendo que esta tensión no es de ninguna manera unilateral, y que para cada instancia de la tecnología como medio para consolidar el poder del capital, hay otra instancia en la cual la misma tecnología puede ser usada para socavar la lógica falaz de la visión de progreso del capital.
Así que la pregunta que este libro (incluso desde su introducción) me forzó a considerar es dónde me ubico yo en esta ecuación. Más específicamente, ¿cómo entiendo el trabajo que hago en el campo de la Tecnología Educativa cuando se refiere a la intersección entre progreso, poder, y el apetito voraz del capital para co-optar y re-empaquetar el trabajo de otros como su producto propietario, patentado, demencialmente costoso?
Esto me parece especialmente importante. Pienso que es importante que nos hagamos esta pregunta, no sólo desde la perspectiva de la tecnología educativa, sino desde nuestra actuación profesional y docente: En dónde nos ubicamos en esta ecuación? En las últimas semanas he empezado a percibir algo que está muy claro para toda el área de estudios CTS (Ciencia, Tecnología y Sociedad), y es el papel que puede jugar la tecnología como medio de perpetuar ideas y concepciones sobre el mundo. Ideas bastante atadas a la lógica capitalista (a eso se refiere Groom cuando dice 'capital'). Lo que esto significa es que LA TECNOLOGIA NO ES NEUTRA, sino que lleva en sí misma una carga ideológica (al final, política) que a menudo no somos capaces de ver. Como Groom sugiere, lo positivo es que esa tecnología cargada de significados políticos implícitos, puede a su vez ser usada para potenciar otro tipo de discusiones y reflexiones. Eso me gusta de la idea que subyace a la noción de Edupunk. Pensar en dónde nos ubicamos es crucial para reflexionar sobre nuestra responsabilidad con respecto al mundo que nos rodea.
Más adelante, Groom remata diciendo:
BlackBoard makes an inferior product and charges a ton for it, but if we reduce the conversation to technology, and not really think hard about technology as an instantiation of capital’s will to power, than anything resembling an EdTech movement towards a vision of liberation and relevance is lost. For within those ideas is not a technology, but a group of people, who argue, disagree, and bicker, but also believe that education is fundamentally about the exchange of ideas and possibilities of thinking the world anew again and again, it is not about a corporate mandate to compete—however inanely or nefariously—for market share and/or power. I don’t believe in technology, I believe in people. And that’s why I don’t think our struggle is over the future of technology, it is over the struggle for the future of our culture that is assailed from all corners by the vultures of capital. Corporations are selling us back our ideas, innovations, and visions for an exorbitant price. I want them all back, and I want them now!
Enter stage left: EDUPUNK!Blackboard hace un producto inferior y cobra una tonelada por él, pero si reducimos la conversación a la tecnología, y no pensamos lo suficiente sobre la tecnología como una instancia de la voluntad de poder del capital, entonces cualquier cosa que parezca un movimiento EdTech con una visión de liberación y relevancia está perdida. Pues en esas ideas no se encuentra una tecnología, sino un grupo de personas que discuten y tienen desacuerdos, pero que además creen que la educación se refiere fundamentalmente al intercambio de ideas y posibilidades de repensar el mundo una y otra vez. No es acerca de un mandato corporativo de competir -de una manera tonta o perversa- por una cuota de mercado y/o poder. Yo no creo en la tecnología, creo en las personas. Y por eso no pienso que nuestra disputa es sobre el futuro de la tecnología, sino sobre el futuro de nuestra cultura que está siendo asaltada desde todas las esquinas por los buitres del capital. Las corporaciones nos están re-vendiendo nuestras ideas, innovaciones y visiones por un precio exorbitante. Las quiero [las ideas, innovaciones y visiones] de vuelta, y las quiero ahora!
Entra al escenario: EDUPUNK!
Pienso que este es un punto particularmente sensible para los educadores del tercer mundo, y que nos obliga a apropiar esta discusión de una manera distinta a como lo puede hacer la blogósfera española (sin querer desestimar con eso las posiciones de Dolors, Lola y David). Para nuestros países es particularmente sensible el asunto de los costos de las soluciones informáticas, lo cual explica en buena medida el gran auge que herramientas de software libre como Moodle tienen en buena parte de nuestras instituciones. Por eso es inevitable sentir simpatía ante una crítica como la que hace Groom, sobre todo porque de primera mano he visto el impresionante nivel de creatividad y de actividad de estas personas, y conozco el permanente y diverso aporte que hacen al área de la educación. Tan sólo por eso, no puedo evitar empezar a alinearme de su lado.
Aclaración importante: NO estoy suscrito a NINGUN partido político, y coincido con Dolors en que las luchas políticas radicales se han tornado francamente anacrónicas. Con eso dicho, sí pienso que el contexto histórico que ha definido el curso de la realidad latinoamericana (así suene un tanto mamerto), hace inevitable una reflexión respecto a cuál es nuestro papel como profesionales y docentes en la construcción de una sociedad que puede empezar a descubrir y proponer sus propios referentes y formas de vida. Muy a menudo, nos limitamos a replicar lo que nos llega de otros lugares, sin cuestionar (yo lo he hecho en repetidas ocasiones a lo largo de mi vida, así que no pretendo aquí jugar al "predicador") cómo afecta nuestro entorno. ¿Cómo logramos hace visible esa reflexión? ¿Cómo ponemos el tema sobre la mesa?
En el mismo sentido, pienso que la responsabilidad que tenemos es aún mayor, si tenemos en cuenta las oportunidades que hemos tenido, que no han estado disponibles para la mayoría de nuestros conciudadanos. Para el caso de Colombia, por ejemplo, más del 80% de la población no puede acceder a esta discusión, pues no sólo carece de acceso a Internet, sino que muy a menudo carece de los medios más básicos de subsistencia (y entiendo que hay muchos más matices para esta situación, pero prefiero dejarla aquí). Entonces, ¿cómo estamos contribuyendo a comprender y mejorar nuestro entorno (usando una comprensión más de fondo del término mejorar)? ¿Estamos ignorando nuestro entorno, y trayendo ideas y lógicas que nos son en realidad ajenas?
Debo aclarar que con esto no estoy diciendo que no usemos la tecnología, pues eso sería no sólo ingenuo, sino hipócrita (después de todo, cómo puedo expresar todo esto si no es a través de la tecnología?), ni tampoco que lo único que deberíamos usar es software libre. Lo que digo es que es preciso que reflexionemos respecto a los motivos subyacentes al uso que hacemos de ella. Tal vez al hacerlo podamos dar un nuevo matiz a las posiciones dogmáticas de muchos de los defensores del software libre o de iniciativas como OLPC, quienes en ocasiones no admiten ningún tipo de opinión ligeramente distinta a la propia.
Ahora, sin lugar a dudas, se evidencia un espíritu contestatario en lo que dice Groom, y es por ello que la idea de Edupunk está recibiendo más críticas. En especial, la tensión ante el "buitre capitalista". Aquí coincido en que la discusión no puede darse en términos absolutistas, pues eso nos lleva rápidamente a posiciones radicales y dogmáticas. Pero coincido con Stephen cuando, ante la idea de Ken Carroll de que "[los Edupunks] están tratando de politizar la discusión [sobre la tecnología educativa]", le responde que "la discusión en este espacio ya está bastante politizada, y edupunk es una reacción a esto" (refiriéndose precisamente a temas de acceso abierto, empoderamiento personal y diversidad). Al mismo tiempo, debo reconocer que siento que me falta mucho sustento para elaborar sobre esta perspectiva un poco más pragmática, de usar la lógica del sistema para nuestros propios fines, en una visión del "capitalismo con rostro humano".
Llama mi atención cuántas de las críticas se relacionan con el problema del término punk, y lo que ha representado históricamente (que es lo que percibo en el post de David Vidal). Por eso me gusta cómo lo enfoca Mike Caulfield:
The wrong notes it hits are mainly historical — because of course punk had surprisingly little social impact — and it’s worth remembering the same attitudes that kept it pure relegated it to being a tribal phenomenon rather than a broad cultural movement. Punk culture valued its exile from the mainstream. We want to change the world.
Las notas incómodas que toca [el concepto de Edupunk] son principalmente históricas - pues por supuesto, el movimiento punk tuvo un impacto social sorprendentemente pequeño - y vale la pena recordar que las mismas actitudes que lo mantuvieron puro lo relegaron a ser un fenómeno tribal en lugar de un movimiento cultural amplio. La cultura punk valoró su exilio de la masa. Nosotros queremos cambiar el mundo.
Esa última frase resuena mucho en mi, pues si bien estoy convencido de que el sistema debe ser transformado desde adentro, también he percibido en mi experiencia que llega un punto en el cual la inercia del sistema empieza a pesar mucho, y es necesario buscar alternativas creativas para comunicar los mensajes que consideramos importantes.
Esa salvedad que hace Caulfield es crítica, pues nos recuerda que, si nuestra intención es cambiar el mundo, no podemos volvernos una tribu aislada y eternamente molesta con la situación que nos rodea. En otras palabras, no podemos ser indiferentes, sino que nos corresponde ser completamente propositivos. Y difiero de David cuando dice que para él el término debería ser EduPop (aunque es otra discusión, pero qué diablos).
(¿Por qué no Pop ? Partiendo del contexto en el que se origina el término Edupunk, porque el pop es precisamente esa expresión musical en la cual la calidad de la música a menudo es menos importante que la maquinaria publicitaria y de mercadeo que la acompaña. Porque recientemente, las grandes figuras del pop, creadas a punta de escándalos mediáticos, no tienen mucho que aportar a una sociedad que, como se ha dicho múltiples veces, afronta una evidente crisis de valores y de prioridades. Pero, haciendo eco de David, "la etiqueta es lo de menos", así que dejó aquí el asunto de Pop vs. Punk.)
Lo que resuena en gran medida en mi, ante toda esta discusión, es la pregunta respecto a cuál es el fin último que estamos persiguiendo. Y me identifico con la respuesta "Queremos cambiar el mundo". Porque esta perspectiva nos obliga, inevitablemente, a reflexionar acerca de cómo es el mundo que tenemos en este momento, y cómo nos gustaría que fuera.
Y a la vez, nos obliga a pensar cómo actuamos al respecto. Y pienso aquí en asuntos específicos de formación de docentes. Nos obliga a pensar si seguimos "entrenando" en el uso de tal o cual herramienta, metodología o técnica, o si tratamos de propiciar una discusión más de fondo sobre nuestro rol como aprendices y nuestro papel dentro del sistema educativo.
Por eso pienso que el término puede ser útil. Porque a menudo una expresión que no conocemos nos permite orientar reflexiones inesperadas, imposibles de abordar cuando nos mantenemos en los marcos mentales (y lingüísticos y semánticos) que usamos cotidianamente. O al menos, podemos aprovechar y divertirnos con él por un rato. ![]()
Con eso dicho, me reconozco como Edupunk. Y al mismo tiempo, me niego a dejarme encasillar por lo que la etiqueta pueda sugerir.
Difícil tarea. ![]()
Como lectura final, recomiendo lo que Andy Rush llama "el fin" del asunto Edupunk: Un post de Jabiz Raisbana titulado "Edupunk es tan de ayer", que nos recuerda que todo acto de enseñanza/educación, es en sí mismo un acto político.
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6 comentarios
Un saludo y gracias por tus aclaraciones...me has desvelado muchas cosas que no sabía.
Transcribo, en favor de la conversación, el comentario que te he dejado en El caparazón:
Educación mediante herramientas colaborativas, mejor que socialismo educativo. He leído tu artículo, y estoy de acuerdo, en general, con tu perspectiva, que luego trasladaré para poder discutir sobre su base.
Defiendo la utilidad de los términos como 2.0 precisamente desde una perspectiva de difusión, de popularización de cosas cuyo valor creo inestimable. No creo que se trate de versiones sinó mejor de cambios cualitativos o paradigmas globales que implican toda una filosofía, forma de trabajo y forma final de la red.
2.0=social, otra vez, socialista si queremos.
También me gusta más el término de sociedad de la conversación pero creo que puede complementar, matizar, explicar, sin anular, al primero. Al fin y al cabo, además, hablamos de cosas que se han gestado en el entorno de la informática y tiene sentido respetar su argot (eso es muy cyberpunk….)
Hasta aquí, todo bien…
Sobre tu artículo, confieso que no conocía lo siguiente:
"Groom propuso el término en un contexto muy específico: su molestia frente a que Blackboard (que en su última versión, hasta donde entiendo, "empaqueta" diversas herramientas 2.0) se apropie de las innovaciones tecnológicas y las ideas que la edublogósfera ha desarrollado y las venda como propias. Y ambienta esta molestia con su lectura de una novela llamada "The Glass Bees", de Ernst Jünger, lo cual lo lleva a preguntarse cosas que, a mi juicio, son las que constituyen el centro de esta discusión."
Leído esto y como forma de defensa radical ante intentos de apropiación mercantilistas, también me afiliaría a lo edupunk, sin olvidar que, como comentaba en mi post, todos estos avances de la edublogósfera educativa han tenido lugar gracias , en muchas ocasiones, a herramientas que provienen, sí, de empresas.
Creo así que si blackboard quiere atribuirse herramientas que son sociales y libres, tendrá o tendría que tener problemas, también, con los autores intelectuales, empresariales de las mismas (wordpress, google, etc…)
Estoy de acuerdo contigo, también, en lo siguiente:
"Yo no creo en la tecnología, creo en las personas. Y por eso no pienso que nuestra disputa es sobre el futuro de la tecnología, sino sobre el futuro de nuestra cultura que está siendo asaltada desde todas las esquinas por los buitres del capital. Las corporaciones nos están re-vendiendo nuestras ideas, innovaciones y visiones por un precio exorbitante. Las quiero [las ideas, innovaciones y visiones] de vuelta, y las quiero ahora"
Algunas empresas llaman crowdsourcing a nuestras ideas. Y como bien dices tienen una alta rentabilidad (esclavitud intelectual, en muchos casos…).
Copio de la wikipedia un fragmento en el que se explica un concepto que creo mucho más esclarecedor y productivo que el de edupunk: el de la ética hacker:
"La ética hacker es una nueva moral que desafía La ética protestante y el espíritu del capitalismo", (obra escrita hace un siglo por Max Weber) y que está fundada "en la laboriosidad diligente, la aceptación de la rutina, el valor del dinero y la preocupación por la cuenta de resultados. Ante la moral presentada por Weber, la ética del trabajo para el hacker se funda en el valor de la creatividad, y consiste en combinar la pasión con la libertad. El dinero deja de ser un valor en sí mismo y el beneficio se cifra en metas como el valor social y el libre acceso, la transparencia y la franqueza"
No compremos Blackboard, simplemente. Digamos a quienes lo compran que están pagando por algo que es libre y denunciemos sus plagios ante wordpress (que aparece en la camiseta de Jim Groom). Siendo realistas, no creo que tengamos otra opción.
(y conservemos lo adquirido….corren malos tiempos para ello: http://www.blogpocket.com/2008/06/20/la-sociedad-en-peligro/)
Un abrazo, Diego. Y felicidades por tu trabajo.
--
Dolors Reig Hernández.
Gracias por tu mensaje (así no se vea, el antispam de b2evo bloquéo el mensaje de Dolors, pero ella se dió a la tarea de hacérmelo llegar por correo, para continuar la conversación, así que se gana reconocimiento extra :D )!
Paso a comentar rápidamente tus pertinentes observaciones (y con ánimo de conversación, estoy dejando este comentario también en mi blog):
1. Respecto al asunto de la numeración, estoy de acuerdo contigo. Pero me inquieta que muy rápidamente, puede pasar con eso exactamente lo que le inquietaba a David Warlick frente al asunto de Edupunk (y que de hecho ha ocurrido con cosas como los Objetos de Aprendizaje, por ejemplo): El término puede volverse más importante que la filosofía que está detrás (Mike Caulfield decía precisamente que la numeración va, de alguna manera, en contra de la noción de que lo que se está buscando no es un producto, sino un estilo). Eso me inquieta. Pero sin duda es más atractivo para un amplio sector de la población, si lo comparamos con sociedad de la conversación, por ejemplo (el cual, valga la pena decirlo, me gusta mucho más que sociedad de la información y el conocimiento, que por alguna razón ha tomado para mi una fuerte connotación retórica), y facilita iniciar una discusión desde algo muy concreto. La duda sigue siendo, cómo pasamos de la discusión específica (2.0, con un fuerte olor a herramientas) a la discusión de fondo (lo que Caulfield llama estilo, y a lo que se refiere Groom y Downes con edupunk)?
2. Frente a lo de Blackboard, debo aclarar que lo que hice en mi post fue referenciar/traducir lo que Groom indicaba en su post. En lo personal, yo no siento beligerancia alguna contra la noción de usar herramientas propietarias. Por el contrario, trato de ser muy pragmático en ese sentido (si sirve, úselo). El asunto es que para la blogósfera estadounidense/canadiense, la molestia con Blackboard viene desde que empezó todo el asunto de la patente y el lío juridico con Desire2Learn. Creo que lo que fastidia a Groom (como indica en su post) es que Blackboard pretenda apropiarse de un conocimiento de uso de herramientas sociales con fines educativos (que, indiscutiblemente, ha sido liderado por todos estos edubloggers en gran medida), y que lo presente como propio. En aras de la transparencia, debo decir que no conozco la última versión de Blackboard aún, y de hecho, me atrevería a decir que todo lo referente a la patente ha pasado de largo por nuestro país (lamentablemente). Como decía en mi post, me atrevería a sugerir que la gran motivación para usar plataformas como Moodle no es un conflicto de principios con Blackboard, sino simple y llanamente su costo.
Ahora, hay que recordar que las ideas no están protegidas por la ley, sino los productos derivados de ellas. Por eso se vuelve, al menos difícil, el llevar este tipo de implementaciones a instancias jurídicas, a menos que existan patentes que las protejan.
Un asunto adicional que ha sido bastante discutido es que las personas encargadas de tomar las decisiones de compra en instituciones educativas no son necesariamente las más enteradas de las ventajas o beneficios de una u otra plataforma y, para ir a la fija, prefieren buscar el respaldo de una plataforma propietaria como Blackboard. Con esto no quiero decir que otras opciones no tienen respaldo, sino que aún es más "tranquilizante" para muchas personas adquirir una marca (en Colombia existió durante mucho tiempo la tensión entre clones y computadores de marca como factor decisorio para comprar un PC de escritorio, por ejemplo). Así que simplemente no comprar Blackboard, siendo realistas, es algo que probablemente ni siquiera esté bajo nuestro control. Pero que también ayuda a explicar la molestia que se percibe detrás de lo que Groom propuso.
3. Respecto a lo que mencionas de la ética hacker, viene a mi mente algo que leí recientemente en el libro de Zittrain, The future of the internet. Zittrain señala que ese tipo de códigos de ética (ethos) funcionan bien cuando la comunidad es pequeña, pero que en la medida en que esta crece, pueden llegar a ella personas que no se suscriben a este tipo de comportamientos, lo cual puede generar en el largo plazo abusos por parte de los miembros de la comunidad y desconfianza (e intentos de reglamentación y control) por parte del resto de la sociedad.
Pienso que si bien una noción como la de la ética hacker ha podido consolidarse durante ya bastante tiempo, la idea de edupunk apenas apareció hace un mes. Será que tiene sentido tratar de darle identidad propia (estilo), o pasamos a reseñar la siguiente herramienta/artículo que apareció en twitter? Es una pregunta provocadora y reflexiva a la vez, pues me estoy preguntando hasta qué punto la exposición prolongada (y permanente) a tanta información nos deja tiempo para consolidar nuestras propias ideas y comprensiones...
Al final, tal vez mi inquietud es si contamos con los términos que necesitamos para referirnos a las formas en las cuáles preferimos entender el aprendizaje en estos tiempos. Ahora, tal vez existen, pero simplemente no los estamos usando de la manera adecuada. Coincido con Caulfield en que es más un asunto de estilo (o de principios, como lo he percibido siempre en Stephen Downes?).
Gracias por tu mensaje, y por llevarme a darle continuidad a esta discusión. Debo confesar que a menudo me siento un poco extraño por no poder profundizar en estas discusiones, debido a la prisa que lleva el caballo en el que estamos montados.
Felicitaciones también por tu trabajo!
Diego
Esto es particularmente interesante para nuestros países porque abre la discusión sobre qué tipo de educación queremos y qué métodos usamos para aprender y pensar
Saludos
Estoy completamente de acuerdo en que lo importante es que podamos empezar a dar esas discusiones de manera más amplia. Desde mi punto de vista, los métodos para aprender y pensar deberían ser un punto de referencia muy importante en nuestra educación, lo cual hoy no ocurre...
Gracias por comentar!
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