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Honestidad en las redes sociales?
03/11/2007 , 09:35:52 am | Catalogado en Comunidades Virtuales, Educación y Sociedad, Propiedad Intelectual, Software social, Web 2.0
Este es un post que tenía en mente desde hace algún tiempo. Debo aclarar que son especulaciones, y que no tengo respaldo de datos empíricos que confirmen lo que pienso. Con eso dicho, puedo estar completamente equivocado. O no. ![]()

Desde hace mucho tiempo hizo carrera en la red la caricatura de The New Yorker que decía "On the Internet, nobody knows you're a dog" (En Internet, nadie sabe que eres un perro). "Perro "en el sentido literal de la expresión, por cierto.
Y de allí se desprende toda una discusión acerca del anonimato en la red, de cómo es posible para una persona crear una nueva identidad en línea, y pretender ser alguien distinto a quien es en realidad. Lo cual a su vez lleva a múltiples consecuencias, algunas simpáticas y otras inquietantes: Personas que se reducen la edad en sitios de citas en línea, que alteran su foto para verse mejor, o que pretenden ser adolescentes en salas de chat para identificar eventuales víctimas (todo el asunto de los depredadores sexuales).
Este tipo de fenómenos se produce cuando cada persona tiene control real sobre la información que publica en la red. Así, es más sencillo pretende ser alguien más. Pero, y si no se tuviera control sobre esa información?
Continuación:
Y aquí llega Facebook (o MySpace, o cualquier otra. Hablo de Facebook porque es la primera en la que percibí este potencial). Yo tengo mi perfil en Facebook desde hace algún tiempo, y lo he utilizado como un complemento al resto de mi presencia en línea. Sin duda, es muy simpático encontrarse con personas con quien uno estuvo relacionado alguna vez, pero al menos yo no lo uso con ese fin.
Adicionalmente, mi perfil de Facebook es público. Es decir, cualquier persona puede ver mi información, incluido los muros en donde quienes me conocen me escriben mensajes. Ahora, yo no tengo muchos mensajes, pero es fácil encontrar entre mis amigos personas con cientos de amigos y de mensajes en sus muros, los cuales permiten, si se len con atención, tener una idea de las personas, actividades e intereses de cada usuario.
Debido a las políticas de propiedad intelectual y términos de uso de Facebook, me cuido de publicar mis fotografías allí. Prefiero hacerlo en Flickr, en donde sé que es mi decisión licenciar tal o cual material bajo tales o cuales condiciones. Pero muchas otras personas suben albums completos de su historia familiar a Facebook, y son felices utilizando una de las herramientas que más me gustan: Etiquetar fotos (Tagging).
Así, subir una foto de mis compañeros de colegio y etiquetarlos a todos, es un ejercicio divertido para muchas personas. Y esa información se ve reflejada en el mini-feed de cada usuario. Lo interesante es que esas son fotos del mundo REAL, que en pocos casos se encuentran retocadas. Lo cual significa que representan hechos reales.
Bien, pausa por un momento, pues estoy bastante disperso. Seguiré con un ejemplo más claro:
Supongamos que yo estoy en una relación de pareja estable desde hace mucho tiempo, pero al mismo tiempo sostengo un affair/aventura con otra persona, desde hace tiempo también. En un mundo off-line, es probable que mi pareja oficial no se entere de mis andanzas, a menos que alguien le cuente de ellas, o que yo sea lo bastante desafortunado como para ser "atrapado".
En un mundo de cámaras digitales/celulares con cámara de bajo costo, a mi otra pareja/amante/amiga le encanta dejar registro de nuestros momentos felices. Momentos que NO deberían ser conocidos por mi pareja oficial, obviamente.
Dada la popularidad de Facebook, tanto mi pareja oficial como "la otra" han abierto perfiles en Facebook, a través de los cuales han empezado a encontrarse con sus amigos.
Un buen día, tengo una gran pelea con "la otra", y terminamos. Ella decide hacer públicas las fotografías de nuestros momentos felices, las sube a Facebook y me etiqueta en ellas. (Este es el peor escenario. Podría ocurrir que una persona realmente ingenua las publicara sin necesidad de un rompimiento
).
Mi pareja entra, por casualidad busca mi nombre, y encuentra las fotografías en las cuales me encuentro etiquetado. Al ver mis "momentos felices", decide dar por terminada nuestra relación al descubrir, con pruebas contundentes, mi engaño.
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Escuchaba hace poco de algunas compañías en Estados Unidos que, antes de contratar a alguien, lo buscan en estas redes sociales. Si lo encuentran, no lo contratan (detrás de esto esta la lógica que las redes sociales son una pérdida de tiempo). Stephen también había escrito hace algún tiempo de Universidades que están verificando los perfiles de estudiantes en las redes sociales, usando la información que encuentran allí como criterio adicional de selección.
El asunto es que, si en mi perfil hay comentarios o fotos de actividades que el empleador/universidad no considera adecuados, no soy aceptado. Así, las divertidas fotos de la última fiesta intensa en la que estuve, o los grupos a los cuales pertenezco, pueden convertirse en argumentos en mi contra, según las opiniones de mi empleador o universidad.
Esto abre un gran problema de fondo, en cuanto a igualdad de oportunidades. Si yo reflejo mis opiniones políticas en Facebook, por ejemplo, esas opiniones deberían ser usadas para limitar mi acceso a empleo o estudio?
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Esto nos lleva a dos escenarios distintos. Primero, las redes sociales pueden ser un excelente mecanismo para descubrir si la persona con quien estamos hablando es un "perro" o no. La visibilidad que dan las redes sociales dificultaría la construcción de identidades alternas, pues ya no depende exclusivamente de cada persona, sino de la red que construye en línea. Así, si un extraño me contacta en una sala de chat, la posibilidad de visitar su perfil en línea y verificar con sus amigos quién es, en qué fotos aparece, etc., me ayudaría a saber si es quien dice ser o no.
El punto es que estamos perdiendo control real sobre toda la información, referente a nosotros, que se encuentra en línea. Y eso tiene como aspecto positivo, a mi juicio, que nos obliga a ser más honestos en lo que hacemos todos los días, pues aquellas cosas que preferiríamos que no se supieran, pueden saberse.
Lo malo tiene que ver, obviamente, con lo referente a la protección de nuestra privacidad, y con cómo esa información podría utilizarse para restringir nuestro acceso a oportunidades laborales o de estudio. Llegamos al otro extremo: mantener un perfil "políticamente correcto" en línea, para que no tengamos problemas más adelante. Ahora, si bien aquí se puede incurrir en un problema de discriminación, es claro que para algunos empleadores puede ser preferible no contratar personas que tengan ciertas inclinaciones políticas, o hábitos adicitivos, o lo que sea. La duda es si la información que está en línea debería ser usada con esos propósitos.
Adicionalmente, este escenario puede ocasionar que algunas personas decidan marginarse de este tipo de redes. ¿Por qué? Porque se convierte en un riesgo latente para el tipo de vida que llevan. Lo cual es una consecuencia curiosa e inesperada. Tendríamos que hablar de una nueva brecha? Así como tenemos brecha digital, brecha generacional, brecha cognitiva, podríamos tener una "brecha de transparencia"??
Con la consolidación de las redes sociales, cada vez será más difícil pretender ser quien no se es, si se decide participar en ellas. Y lo mismo pasa con multitud de herramientas Web2.0: la posibilidad de que cualquier persona comente lo que yo publico, deja abierta una puerta para que se digan cosas sobre mi, que yo preferiría que no fueran dichas. Al participar en la red, todos nos convertimos en figuras públicas, con las implicaciones que esto tiene.
Yo diría que esto no está ocurriendo todavía, pero que perfectamente podemos empezar a verlo en el mediano plazo. Inquietantemente, todavía no somos conscientes de las implicaciones de tener una presencia en línea. Lo que me parece curioso (y no puedo negar que atractivo, a la vez) es que la red nos pueda obligar, finalmente, a ser personas íntegras.
Por supuesto, lo anterior aplica para el 20% de la población mundial con acceso a internet, y para los pocos millones de usuarios de las plataformas de redes sociales. Así que todavía no es un tema de interés para la mayoría de nuestra población.
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2 comentarios
Saludos y felicidades por usar b2evo. Trabajo con él en un proyecto y por lo menos, es distinto...
Francamente, me pregunto si en el mediano plazo será factible tener una identidad virtual "independiente" o "alterna". Mi punto es que cada vez requerirá mayor esfuerzo lograrlo, pues precisamente las redes sociales hacen que una persona "ficticia" pueda ser identificada con mayor facilidad. Si usted no tiene amigos en línea, o no hay evidencia de su relación con ellos, entraría en juego la credibilidad de su presencia en línea.
Algunas personas tratan de mantener separados unos contextos de otros, y de hecho para muchos estudiantes es motivo de rechazo que sus profesores traten de involucrarse en sus redes sociales. Sin embargo, otra vez, es cada vez más difícil lograr esa separación, pues en la misma plataforma se encuentran mis amigos, mis colegas y mi familia (caso Facebook).
Respecto a b2evo, me gusta mucho. Lo que no me gusta es que su base de usuarios es muy limitada, y eso hace que la multitud de widgets y plugins disponibles para Wordpress no estén disponibles para b2evo, lo cual limita mucho sus posibilidades.
Gracias por comentar!
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